jueves, 17 de noviembre de 2011

El Criado y el Mercader

“Érase una vez, en Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.


Aterrado, el criado volvió a casa del mercader.


-Amo -le dijo-, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.


-Pero ¿por qué quieres huir?


-Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.


El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.


Por la tarde, el propio mercader fue al mercado y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.


-Muerte -le dijo acercándose a ella-, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?...”

 -No debo dar explicaciones a un ser humano, pues no serviría de nada lo que te dijera ya que no lo entenderías.

El mercader no se rindió y se acercó a él intentando sacar información de por qué su criado. La Muerte al cabo de un rato respondió: "El ser humano debe entender que no vivirá infinitamente y que hay que dejar paso a otros"

El mercader dijo entonces "Pero se te ha escapado, el podrá seguir viviendo más tiempo hasta que lo encuentres, no siempre uno acaba muriendo aunque parezca que no hay solución".

Al día siguiente, el mercader se enteró que su criado había muerto de camino a Ispahán en un accidente con su caballo, con tan mala fortuna que al caer de él chocó su cabeza con una piedra.

El mercader horrorizado tras escuchar la noticia no pudo contener las lágrimas, y fue de nuevo al mercado a buscar a la Muerte para vengarse. Una vez allí, se volvió a encontrar con ella y antes de que pudiera decir nada la Muerte habló:"De la muerte uno no puede escapar, y debes entender esto y disfrutar del tiempo que tengas hasta que te llegue".

El mercader al oir esto comenzó a  reflexionar mientras que la Muerte de desvanecía a lo lejos, sin tiempo a poder reaccionar y decirle algo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario